miércoles 4 febrero, 2026

La tragedia del Barón Biza: del escándalo y extensa propiedad al nombre de un barrio lomense

La figura de Raúl Barón Biza atravesó la historia argentina como una mezcla incómoda de provocación estética, violencia personal y derrotero político. Escritor maldito, radical heterodoxo y heredero de una fortuna que usó sin pudor, su apellido quedó ligado para siempre a una de las sagas familiares más trágicas del siglo XX y, a la vez, al nombre de una localidad de Lomas de Zamora que aún hoy carga con ese legado.

Raúl Barón Biza nació en Buenos Aires en 1899, en el seno de una familia terrateniente, y desde joven combinó literatura, negocios y militancia política. Publicó libros que escandalizaron a la época, como Risas, lágrimas y sedas y, sobre todo, El derecho de matar, una novela pornográfico-filosófica que lo enfrentó con la censura del Estado y la moral dominante. Cercano primero a Hipólito Yrigoyen y luego enfrentado a los gobiernos de la Década Infame, pasó por cárceles, exilios y persecuciones, mientras consolidaba una obra marcada por el nihilismo, el erotismo y el odio como forma de expresión.

Su vida privada tuvo la misma intensidad destructiva. En 1931 murió su primera esposa, la aviadora Myriam Stefford, en un accidente aéreo rodeado de versiones siniestras. Años más tarde, durante el trámite de divorcio con su segunda esposa, Rosa Clotilde Sabattini, Barón Biza le arrojó ácido sulfúrico al rostro y horas después se suicidó de un disparo. La tragedia se extendió en el tiempo: tanto su exesposa como dos de sus hijos, María Cristina y Jorge, también se quitaron la vida años más tarde, sellando una historia familiar atravesada por la violencia y el dolor.

Sin embargo, su nombre no quedó solo asociado al escándalo. Barón Biza legó al Municipio de Lomas de Zamora una importante propiedad, que dio origen al actual Parque Barón y, por extensión, a la localidad homónima. El predio, que había sido originalmente la quinta de la familia Molina Arrotea, fue adquirido por el Municipio en 1925 y transformado en parque público, inaugurado oficialmente en 1938. Desde entonces, se consolidó como un espacio central para la vida social y recreativa de la zona, en estrecha relación con el actual Parque Eva Perón.

Entre la poesía brutal de sus libros y la tragedia de su vida, Barón Biza dejó una huella incómoda pero persistente. Para algunos, fue apenas un pornógrafo violento; para otros, un escritor radicalmente moderno, injustamente reducido a su biografía. En Lomas de Zamora, su apellido sigue nombrando un barrio y un parque, recordando que incluso las historias más oscuras pueden quedar inscritas en el mapa cotidiano de una ciudad.

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