martes 31 marzo, 2026

Camino Negro: la huella popular que el desarrollo convirtió en autopista estratégica del conurbano

camino negro: la huella popular que el desarrollo convirtió en autopista estratégica del conurbano

De sendero rural a arteria clave del sur bonaerense, el Camino Negro condensó décadas de crecimiento, decisiones estatales y transformaciones sociales. Su evolución refleja cómo la intervención pública moldeó el territorio y redefinió la vida cotidiana en Lomas de Zamora y alrededores.

Miles de autos lo atraviesan a diario, pero su origen remite a una postal muy distinta: una huella de tierra por donde se arreaba ganado rumbo a Buenos Aires. Ese trayecto inicial, precario y funcional a una economía agropecuaria, se transformó con el tiempo en un corredor central para el conurbano. El llamado “Camino Negro” nació con la incorporación del macadam, un pavimento oscuro que marcó el pasaje del barro a una infraestructura moderna, símbolo de un Estado que empezaba a intervenir en la organización territorial.

El punto de inflexión llegó en la década del 60. El 5 de agosto de 1961, la Dirección Provincial de Vialidad firmó el contrato para pavimentar el tramo entre Puente de la Noria y Molina Arrotea, obra que terminó en 1964. Ese proceso no solo consolidó el camino, sino que definió una traza estratégica que acompañó el crecimiento urbano e industrial del sur del conurbano, en una etapa donde la planificación estatal resultó clave para integrar regiones postergadas.

Entre 1961 y 1963, además, se diseñó un recorrido más recto que reemplazó al antiguo trazado que atravesaba calles como Falucho, Homero y Virgilio. El cambio expresó una transformación más profunda: de un camino vinculado al ocio local y los paseos barriales, como los de Albertina, a una vía pensada para la circulación intensa y la conexión regional. La lógica del desarrollo desplazó a la del uso comunitario, en línea con una Argentina que aceleraba su urbanización.

En las décadas siguientes, el corredor continuó expandiéndose. Entre 1965 y 1984 se amplió a dos carriles por mano y se incorporó iluminación gracias al impulso de trabajadores de SEGBA. Esa mejora sostenida reforzó su rol estructurante: a su alrededor crecieron nuevas centralidades y, en los años 70, se instalaron los Tribunales de Lomas de Zamora, evidenciando cómo la infraestructura guiaba también la presencia del Estado.

La transformación más reciente ocurrió entre 2003 y 2008, cuando el Camino Negro se convirtió en autopista elevada. La obra permitió sortear zonas inundables vinculadas a la laguna de Santa Catalina, aunque también expuso las tensiones entre desarrollo y fragilidad ambiental. A lo largo de su historia cambió de nombre en reiteradas ocasiones, pero para los vecinos nunca dejó de ser el mismo: el Camino Negro, una marca identitaria que resiste a cualquier decreto y sintetiza la memoria viva del conurbano.

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