El arzobispo de Buenos Aires cuestionó la exclusión social, pidió diálogo y aseguró que “nadie es descartable” frente al presidente Javier Milei y todo su Gabinete en la Catedral Metropolitana.
En el marco del tradicional Tedeum por el Dia de la Revolución de Mayo, el arzobispo de Buenos Aires, Jorge Ignacio García Cuerva, pronunció un fuerte mensaje político y social frente al presidente Javier Milei y los principales funcionarios nacionales. “Nadie es descartable, nadie es desechable. Todos somos importantes, comenzando por los abuelos”, expresó durante la ceremonia realizada en la Catedral Metropolitana de Buenos Aires.
El religioso hizo foco en la situación social del país y mencionó especialmente a los jóvenes y trabajadores que se encuentran “paralizados en su esperanza”. En ese sentido, reclamó construir una Argentina basada en “el bien común”, el diálogo y la solidaridad, retomando incluso una de las frases más emblemáticas del papa Francisco: “Nadie se salva solo”.
Durante su homilía, García Cuerva enumeró cuatro “actores esenciales” para el presente argentino: el bien común, el diálogo, lo social y la esperanza. “El pueblo no se resigna a vivir mal, sin justicia, sin paz”, sostuvo, en un mensaje que fue interpretado como una crítica directa al rumbo económico y social del Gobierno nacional.
Uno de los momentos más tensos se produjo cuando el arzobispo cuestionó “la ostentación y el despilfarro” frente a una sociedad golpeada por la crisis. Las palabras resonaron en medio de la presencia del Gabinete nacional, incluido el vocero y jefe de Gabinete Manuel Adorni y la secretaria general de la Presidencia Karina Milei.
La ceremonia también estuvo atravesada por un fuerte dato político: la vicepresidenta Victoria Villarruel no participó del acto y, según trascendió, no habría sido invitada oficialmente al Tedeum, en un nuevo capítulo de tensión dentro del propio oficialismo.

